Bar · Experiencia del cliente
Sirve un café — o una copa — al cliente en su sillón.
Sin ir hasta la caja, sin comandas en papel. Se añade a su cuenta y descuenta el stock, hasta el ingrediente, en el instante en que lo tocas.
La consumición que quiere tu cliente, recordada y ofrecida — y luego facturada, descontada y repuesta sin que nadie toque una hoja de cálculo.
Toca al cliente que acaba de registrarse y Bar te muestra lo de siempre — «¿Americano con leche de avena?» — aprendido de lo que pidió la última vez. El saludo personalizado, sin el esfuerzo de memorizar.
Bar lee quién está en el sillón directamente de la agenda, así que la oferta es la correcta antes de que la pidan.
En cuanto envías una consumición, se añade a la cuenta del cliente al precio correcto de ese salón — sin texto libre, sin comandas que pasar a recepción, nada que olvidar al cobrar. La consumición está en la cuenta antes de que hierva el agua.
Cada consumición se cobra. Nada de «¿quién pidió el capuchino?» en el mostrador, ni consumiciones regaladas que nadie registra.
Un toque no solo cobra una consumición — conoce la receta. Un americano lleva una cápsula de café; un capuchino, una cápsula y 150 ml de leche; un té, cuatro gramos. Las fracciones se acumulan en silencio y las unidades completas salen del recuento, así el número en la estantería es el número en el sistema.
El stock refleja lo que usaste de verdad — no una estimación a ojo contada una vez al mes.
Como el descuento es real, Bar conoce tu consumo verdadero. Controla la rapidez con la que se gasta cada cosa, calcula los días de cobertura que te quedan y envía por correo una lista de reposición la mañana en que algo está a punto de agotarse — café, leche, agua, té, cada uno con su propio plazo de entrega del proveedor.
Se acabó el «nos hemos quedado sin leche de avena» a las 10 de la mañana — el pedido sale mientras todavía hay cobertura.
Si una consumición se elimina o se pone a cero antes de cobrar, Bar lo detecta — quién lo hizo, qué cliente, cuánto — y lo integra en un informe diario claro. Invitar está bien; borrar en silencio no. Se cuida al cliente y las cuentas se mantienen claras.
Las pequeñas fugas que antes desaparecían en el mostrador ahora salen a la luz a la mañana siguiente.
El núcleo · lectura y escritura
Cada consumición que envía Bar vive en la misma ficha de cliente, la misma caja y el mismo recuento de stock que el corte, el color y el pago — porque todos leen y escriben en Daviana Diary, la única fuente de verdad.
Una ficha de cliente, una caja, un recuento de stock — Bar solo le añade la consumición.
Te mostraremos cómo una consumición pasa del sillón a la cuenta y al recuento de stock — en directo, en un día real de salón — como una parte de todo el sistema Daviana.